LAZOS DE AMOR CON MI CABELLO

 Por mas de 16 años alisé mi cabello...


En los años 90´s se puso de moda alisar el cabello, curiosamente una década antes la moda era el volumen y el cabello rizado, la gente pagaba  para rizarse el cabello, le decían "la permanente", la cual también constituía una agresión nefasta para el cabello pero esa era la moda. 

Cuando tenia aproximadamente 9 años a punto de cumplir 10 y estábamos casi a inicios del nuevo milenio (2000) y con este las nuevas modas,  la adolescencia, los tacones y ciertos atisbos de rebeldía. Todo a nuestro alrededor cambió incluido el cabello llego la moda del liso asiático, liso extremo, liso japonés, liso imposible, liso y sedoso, liso y brilloso … y podría quedarme eternamente enunciado todos los adjetivos que se encuentran al respecto.

En contraste con lo anterior tenemos el fenómeno del "pelo malo", un concepto conocido para muchos pero desconocido para otros tantos, resulta que nací en la costa atlántica cerca al mar caribe, en una tierra alegre llamada Barranquilla donde la gente es negra  blanca y mestiza debido al cruce de razas que se generó en la época de la invasión española y la esclavitud. En barranquilla encuentras las mezclas mas exóticas que te puedas imaginar, personas que tienen ascendencia árabe y por lo tanto narices grandes y pronunciadas, otras que parecen de la misma realeza pieles blancas y cabellos negros, morenas hermosas que hacen honor a sus raíces entre otras.

Si bien tenemos una variedad de razas y culturas, encontramos que el común para las personas de cabello rizado era decir que tenían el "pelo malo" si eras rizada eras "pelo malo" si tu cabello se levantaba con la brisa era el "paraco de pelo malo", las palabras van  socavando en lo mas profundo de cada personas, creo que de tanta  aversión en torno a mi cabello terminé odiándolo y rechazándolo día a día, renegando de él y quitándole todo el aprecio que merecía.

Creo que cosas como esas,  hicieron que a los 15 años alisara mi cabello, no sé en que momento pensé que era buena idea,  pero fue de manera muy consiente y mas adelante resultó ser una nefasta decisión, también recuerdo que mi mamá creyó que era lo mejor.

La primera agresión que le hice a mi cabello fue con un producto químico que se vendía como si fuera un tratamiento capilar, ( disponible en cualquier tienda cosmética ) lo recuerdo vívidamente, se llamaba "la rubia  y la morena", era un frasco blanco de tapa roja y en la etiqueta tenia  dos siluetas de mujeres dándose la espalda melena con melena, imagino que trataban de decir que era para todas independientemente fueras negra o blanca, cabello liso o cabello rizado. Hoy puedo darle otra significación a esas siluetas pero eso será otro tema.

Este producto era en realidad una crema alisadora muy fuerte a base de soda caustica, formol y quien sabe que mas químicos nocivos  para la salud, pero esto no era todo, el proceso era lo mas incomodo del mundo y aunque la persona que me lo aplicó era muy cuidadosa y considerada de las estilistas buenas que habían en el barrio, sufrí algunas quemaduras en el cuero cabelludo que posteriormente sanaron  de forma dolorosa y terminaron por convertirse en costras secas que se cayeron, las sensaciones del proceso puedo describirlas así:  ardor en los ojos,  nauseas por el hedor, la sensación de escozor en el cuello cabelludo y el vinagre. ¿y que paso después?

Luego de un enjuague profundo, el calor del secador y la plancha, el resultado fue increíble quede con una melena lisa hasta la cintura, negra y lisa era el cabello perfecto a mi juicio, me veía hermosa como siempre pensé que debía  ser, la sensación fue indescriptible,  pero ¿A que costo?.

Por años el proceso se repitió pero con variaciones en los productos: Aliser, extensive, aminoácidos, keratinas , botox capilar, brasiliss y así por mas de 16 años, pero las consecuencias fueron muchas mas que los beneficios mi cabello se debilitó en algunas veces se cayo muchísimo, se partía con facilidad , gozaba de una resequedad única y se veía sin vida, si así estaba por fuera no me quiero imaginar por dentro.

El tiempo siguió pasando y comencé a notar como una serie de movimientos de mujeres de todas las razas comenzaban a hacer un trabajo de sensibilización sobre el cabello, decían no hay pelo malo ni pelo bueno solo hay cabello y portaban con orgullo sus afros y melenas rizadas. Sumado a lo anterior el confinamiento que se vivió por cuenta de la pandemia del coronavirus despertó en mi la necesidad de no exponerme a químicos agresivos y a cuidar mi salud como el tesoro mas importante de la vida.

También empecé a leer sobre el cabello en la historia y a notar como jugó un papel trascendental  en los pueblos nativos, me di cuenta la conexión del cabello con la mujer salvaje, con la piel del alma , con el regreso a casa y con el renacimiento del instinto.

Mi ejercicio personal es que todas las mañanas me veo al espejo con el cabello húmedo y lleno de ondas de una forma amorosa  al fin comencé a amar lo que veía a aceptarme tal como soy sin renegar de mis rizos. 





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