PESADILLAS
Me desperté en la mitad de la calle, la caída hizo que me raspara el brazo contra el pavimento; conozco este lugar pensé, esta es la cuadra del barrio donde crecí, camine buscando refugio porque a lo lejos se veía que el agua bajaba con fuerza hacia mi, era el arroyo, el sonido era como un zumbido violento, como olas crecidas o como un rio furioso, corrí hacia la casa de mi abuela pero todo estaba cerrado, escuché voces y grité por ayuda pero fue inútil, así que me subí al árbol de Guayacan que era tan inmenso que podía refugiarme, depronto sus ramas empezaron a rodearme como una culebra cascabel que oprime a su presa, nada era seguro, cuando llegó el agua pude sentirla en mis pies pero la violencia había cesado, ahora solo podía ver con el único ojo que no había sido sellado por las ramas una serie de cabezas sumergidas en la agua, eran muertos el agua no había traído sino muertos y un olor a podredumbre que me producía náuseas, depronto no quería que las ramas me soltaran, solo quería aferrarme a ellas porque si caía estaría en el lodo de la mortecina así que grité y gritè y sudando con temblores me desperté.


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