EL DÍA EN QUE LA TIERRA SE DETUVO
Bastaba introducir en el tu
buscador usual la palabra “COVID-19”, para darte cuenta que la internet podía suministrarte
cerca de 3,980,000,000 de resultados en aproximadamente (0.74 segundos.
Siempre he sido de las personas
que piensan en el tiempo como un verdugo, a veces no puedo dormir pensando en su
paso inclemente. Es curioso como tratamos de ignorarlo, de hace que no nos influye
su transcurrir de manera constante, algunas veces tratamos de revertirlo o detenerlo
como dé lugar, hoy puedes hacerte cirugías que eliminan arrugas, estirarte la
piel, ser virgen otra vez, congelar tus células reproductivas, criogenizar tejidos;
hoy simplemente puedes burlarte del tiempo.
En medio de un inicio de año
convulsionado y lleno de sucesos alteran la cotidianidad de los ciudadanos del
mundo y por esas casualidades extrañas que suceden cuando ciertos planetas se
alinean en el universo, cuando la energía que nos gobierna amanece inquieta o
cuando Dios chasquea los dedos, hoy tenemos tiempo ilimitado para todo, estamos confinados,
aislados, separados, prisioneros, atascados o como quieran llamarlo en nuestras
propias casas o en nuestra propia mente, porque si algo hace el encierro es
jugar con tu conciencia y con tu espíritu, aunque si te sirve de consuelo los
deseos se están cumpliendo; todos alguna vez pedimos espacio para alejarnos,
tiempo de calidad para compartir con los suyos, para consentirte a ti mismo,
para dedicarte a terminar esas tareas que dejaste de lado por la constante procrastinación
o porque sencillamente te creíste capaz de dominar tu propio destino, aunque en
realidad lo que está sucediendo es que la tierra se ha detenido.
No sabemos si lograremos
superar esto ni cuanto más se extenderá la cuarentena pero si podemos saber que
después de esto ni tu ni el mundo ni siquiera tu propio universo será el mismo,
todo habrá cambiado.


Ahora viene la procrastinación 2.0 porque “hay tiempo” jajaja
ResponderEliminarme estoy preparando
Eliminar